DE LO BUENO Y LO MALO

LA ABSTRACCIÓN COMO DOMINACIÓN



No hay nada bueno ni malo, hasta que lo pensamos como tal.


Cuando no se hace uso de este rodeo, la búsqueda de una forma concreta de la maldad abstracta toma dos caminos: o bien se convierte en la identificación de las acciones que pueden ser consideradas malas en sí mismas o bien de las personas que pueden ser calificadas de esta manera. La idea de una maldad pura se convierte entonces en un criterio de identidad, y por lo tanto, se muestra como lo que es: una forma de muchas posibles, que busca resolver la cuestión de qué parámetros se toman en cuenta para 
determinar que una acción concreta es buena o mala.


Si esta forma de entender a la maldad busca colocarse más allá de los límites del mundo concreto y sustentarse en una idea abstracta, lo hace porque a través de esto el poder de nombrar que asume  se refleja a si mismo como natural y por lo tanto evita ser confrontado.Lo que se busca a través de crear una forma abstracta de identificación no es realmente descubrir a la maldad,sino obtener el poder de decir qué es malo. Este poder se convierte entonces en una forma de dominio sobre el otro, que carece de dicho poder y por lo tanto, se encuentra separado. El mundo se divide entre aquellos que pueden identificar a la maldad y que como tales tienen la obligación de hacer lo necesario para erradicarla y aquellos que no pueden identificarla y que por lo tanto deben obedecer a los primeros.


Se trata entonces de un asunto de poder y no, como pretende, de un asunto solamente teórico. En este sentido Weber decía que el poder no se conforma con imponerse, sino que busca además mostrarse a si mismo como legítimo, esto es, aparecer como natural frente a aquellos a los que se impone, y a través de ello convertirse en una forma específica de poder: la dominación. Si bien el concepto presenta ciertos problemas, la idea central me parece adecuada. Se trata como decía Foucault, de colocar ciertos esquemas de lucha que aparecen como los límites de la lucha misma.


Al imponer la idea de que la visión propia de lo que es malo es natural, la lucha puede fácilmente convertirse en 
demostrar que la visión natural de la maldad es otra, en vez de negar la naturalidad de cualquier parámetro de maldad existente. Así,  el mal puede brincar de las brujas a los comunistas simplemente variando los parámetros “naturales” de maldad tal y como son entendidos en una sociedad concreta. El relativismo, que se colocaba como el principal problema de pensar el mal sin referentes abstractos universales se demuestra como insalvable ante la utilización de dichos referentes. 

LA VERDAD COMO CRITERIO DE MALDAD


Como se ha visto, el argumento anterior se basa en la imposibilidad de existencia de un referente abstracto universal de maldad y la falsedad de aquellos intentos que asumen haberlo encontrado.Esta idea se fortalece al observar que la búsqueda de dicho referente surge de un equívoco insalvable que consiste en creer que la bondad o maldad de una acción o de una persona puede ser observada desde una perspectiva de verdadero o falso y que por lo tanto, dichos criterios existen realmente en cuanto son verificables. Esta idea, si bien resulta común y en cierto grado
interesante, no puede ser defendida. La bondad y la maldad no pueden supeditarse a la verdad, pues se trata de predicados de mayor rango. Y no como se pretende adjetivos calificativos como amarillo o blanco que se encuentran en un esquema de veracidad.


Por lo tanto, los adjetivos correspondientes “bondad” o “maldad” no se compararán en un esquema “verdadero- falso”, sino precisamente bajo los predicados “bondad-maldad”. En un segundo nivel esto nos recuerda el principio defendido por Hume respecto a la 
diferencia entre los niveles del ser y el deber ser; en palabras deWittgenstein “se puede mostrar que todos los juicios de valor relativo son meros enunciados de hechos, ningún enunciado de hecho puede nunca servir o implicar, un juicio de valor absoluto”.


De que un hecho sea no puede derivarse que sea bueno o malo, que deba o no deba ser, sino tan solo que es. 
Por ello, el criterio de verdad no puede utilizarse comoparámetro de bondad o maldad de un hecho, sino tan solo de su existencia o inexistencia.



LA JUSTIFICACIÓN DE LO INJUSTIFICABLE

Es importante destacar que a pesar de lo que hemos hablado hasta aquí: el relativismo que surge desde las posturas abstractas de maldad; el uso inadecuado de éstas como formas de legitimación desde la dominación; 
la separación entre verdad y bondad y la imposibilidad de derivar elementos prescriptivos de enunciados descriptivos, no se ha superado aún el temor inicial que impide el abandono de un abstracto universal de maldad como referente para su clasificación: el relativismo como fundamento de una justificación de lo injustificable. 


Varias posturas han buscado llenar este vacío, intentando para ello colocar reglas validas, claras y precisas para desarrollar un referente universal ante el cual podría identificarse la maldad y la bondad. Por supuesto, al lado de este intento existen otros, que rechazan la idea de universalidad. Tenemos lo que llamaría una postura relativista radical, que establece la individualidad absoluta de dichos términos; así también, lo que podría ser considerado como un relativismo social o cultural que establece una relatividad absoluta de dichos criterios respecto a un tiempo y lugar determinado; finalmente un nihilismo profundo que establece la inexistencia o imposibilidad de parámetros éticos sobre la maldad o bondad de las acciones.


No es difícil encontrar ciertas similitudes entre una postura radical individualista y algunos tipos de nihilismo ético. Si 
se relativiza la maldad a un nivel individual sin posibilidad de existencia de un núcleo o esencia, podría asumirse entonces la imposibilidad de un referente común. Sin embargo, ambas posturas derivan ensituaciones que podrían ser completamente distintas. 


Mientras el tipo de nihilismo que establece la imposibilidad de existencia de criterios de maldad coloca a toda acción fuera de la esfera de la moral, el relativismo individualista 
establece la existencia de parámetros personales que justificarían solamente las acciones que el individuo considera buenas. Para el primero, toda forma de estudio sobre el carácter moral de una acción resulta imposible mientras que el segundo reduciría esa posibilidad a la utilización de los criterios morales específicos del individuo. Por utilizar un ejemplo concreto, en el primer caso matar a alguien no podría ser considerado ni bueno ni malo, 
mientras que para el segundo sólo podría ser calificado como malo si aquella persona que realizó la acción lo considera de acuerdo a sus esquemas una acción reprobable.



Esta diferencia es importante porque mientras el nihilismo ético cierra toda posibilidad de identificar una acción como buena o mala, el individualismo puede vincularse, y de hecho en ocasiones lo hace, con formas 
no individualistas de referencia sobre la maldad. Un ejemplo claro consiste en aquellas corrientes que suponen como fundamento de la bondad y la maldad al consenso social, ya sea que entiendan a éste como las formas más populares o utilizadas en una sociedad determinada, o bien a las racionalmente elegidas por una comunidad imaginaria que sirva de sustento a la real.






Sergio Martín Tapia Argüello

Seminario de Filosofía del Derecho de la Facultad de Derecho, 
Universidad Nacional Autónoma de México



Articulo completo: http://www.derecho.unam.mx/web2/pop/culturajuridica/pdf/CJ4_Art_14.pdf

Fotografías: Danil Rusanov

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s